Hoy conocemos a muchos y muchas artistas, escritoras y músicas por las obras que dejaron. Sin embargo, gran cantidad de artistas tuvieron otros trabajos para ganarse la vida antes de triunfar.
La imagen romántica del artista que se pasa el día creando tiene poco que ver con la realidad de buena parte del tejido cultural. Para muchos creadores, el arte convivió durante años con un trabajo que pagaba las facturas. En algunos casos, esos trabajos fueron más curiosos de lo que podemos imaginar.
Artistas que tuvieron otros trabajos
Agatha Christie: de la farmacia a los misterios
Antes de convertirse en una de las escritoras más leídas de todos los tiempos, Agatha Christie trabajó como auxiliar en una farmacia durante la Primera Guerra Mundial.
Además, aquella experiencia le sería muy útil, teniendo en cuenta que fue una escritora que hizo de los venenos uno de los elementos más clásicos de sus novelas.
Franz Kafka trabajaba en seguros
Kafka es uno de los grandes nombres de la literatura europea del siglo XX y, sin embargo, no vivía de escribir.
Después de estudiar Derecho, trabajó primero en una compañía de seguros y posteriormente en el Instituto de Seguros de Accidentes de Trabajo del Reino de Bohemia, en Praga. Su trabajo consistía en cuestiones administrativas.
Quizá por eso fue uno de los escritores que mejor relató la sensación de encontrarse atrapado en sistemas burocráticos (“El proceso”), pues pasó buena parte de su vida profesional dentro de una estructura así.
Joan Miró: de una empresa de productos químicos a la pintura
Volvemos a España para hablar de otro de los artistas tuvieron otros trabajos antes de triunfar. Él tenía claro que quería dedicarse al arte, pero su familia quería que tuviera una profesión estable y acabó trabajando como empleado en una empresa de productos químicos y después en una droguería.
Pero la experiencia no fue buena. Sufrió una crisis nerviosa y volvió a la casa familiar donde decidió concentrarse seriamente en la pintura.
Nina Simone: de pianista clásica a tocar en bares
Nina Simone soñaba con ser pianista clásica. Había recibido una formación musical muy seria desde niña, pero las circunstancias no se lo pusieron fácil.
Para ganarse la vida empezó a tocar en bares y clubes, y allí tuvo que adaptar su repertorio a lo que los locales y el público demandaban. Esto fue abriendo un camino distinto que la llevó a una identidad musical completamente propia que combinaba:
- Música clásica
- Jazz
- Blues
- Gospel
- Canción popular
Con el tiempo sería reconocida como una de las grandes voces y pianistas del siglo XX.
Charles Bukowski: años detrás del mostrador de correos
La carrera de este escritor no fue precisamente glamurosa. Durante muchos años trabajó para el servicio postal estadounidense, con una relación muy complicada con su empleo.
El trabajo cotidiano, la pobreza, el alcohol, el cansancio y el desencanto le dieron forma a su vida y a su universo literario. Bukowski convirtió lo que vivía y observaba en material para sus libros.
Vivian Maier: la niñera fotógrafa
La historia de Maier es probablemente la más curiosa de todo el grupo.
Durante buena parte de su vida trabajó como niñera, principalmente en Chicago. Mientras cuidaba a los niños de las familias para las que trabajaba, llevaba consigo una cámara y fotografiaba las calles.
Su archivo incluye imágenes de:
- Personas anónimas
- Trabajadores
- Edificios
- Escaparates
- Ancianos
- Situaciones espontáneas
- Escenas cotidianas
Pero Maier no construyó una carrera pública como fotógrafa. No tuvo grandes exposiciones durante su vida ni se hizo famosa. Su enorme archivo fotográfico empezó a salir a la luz después de que parte de sus pertenencias se adquiriera en una subasta en 2007.
Hoy, Vivian Maier es una figura relevante de la fotografía callejera del siglo XX, pero su profesión siempre fue cuidar niños.
Crear cuando nadie está mirando
Hay algo en común en todas historias: ninguna de estas personas empezó con la garantía de que algún día sería reconocida.
Esta es una de las partes menos visibles de la historia del arte y, sin embargo, una de las más interesantes y necesarias para conocer a los y las artistas.
En los museos vemos las obras terminadas, las retrospectivas nos cuentan las carreras y las biografías suelen construirse de éxito hacia atrás. Pero antes de que llegaran las exposiciones, los premios y el reconocimiento, si es que llegaron, los artistas tuvieron otros trabajos y hubo años de trabajo, dudas, precariedad y creación sin ninguna garantía.
Porque muchas veces, la diferencia entre quienes triunfaron y quienes no, no está en el talento, sino en quién pudo seguir creando cuando nadie le miraba todavía.