Tomar apuntes es una habilidad fundamental para cualquier estudiante: unas notas bien tomadas en clase pueden facilitar mucho el estudio posterior.
Sin embargo, no todos los estudiantes toman apuntes de la misma forma ni con la misma eficacia. Y aunque hoy en día muchos acuden a clase con ordenadores portátiles y tablets, la calidad de los apuntes sigue siendo clave para aprender, entender y retener información.
En este sentido, el método Cornell, desarrollado en la década de 1950 por el profesor Walter Pauk de la Universidad de Cornell (Estados Unidos), es una de las técnicas más valoradas y utilizadas precisamente porque permite transformar apuntes caóticos en una herramienta de estudio activa y eficaz.
Este método no solo te permite registrar lo que se dice en clase, sino que te obliga a procesarlo, resumirlo y reflexionar sobre ello. Esto lo convierte en un sistema ideal para estudiantes de cualquier nivel académico, desde secundaria hasta universidad, y para cualquier materia, ya sea científica, humanística o técnica.
Además, es igualmente útil si tomas tus apuntes de forma manual o digital: lo verdaderamente importante es la estructura mental que propone y que hoy te vamos a contar.
¿Qué es el método Cornell?
El método Cornell es una forma estructurada de tomar apuntes que divide la hoja en tres secciones específicas:
- Columna de notas: En la parte derecha de tu cuaderno u hoja digital dejarás una columna siempre para registrar la información principal durante la clase o la lectura.
- Columna de palabras clave o preguntas: De igual forma, dejarás siempre una columna a la izquierda para completar después con resúmenes, preguntas y términos clave.
- Resumen: La parte inferior es donde una vez tomadas las notas, realizas un breve resumen de toda la página, escrito con tus propias palabras.
Esta organización responde a una lógica muy concreta: primero se captura la información, luego se procesa activamente y por último se resume y sintetiza.
Con ello se fomenta la comprensión profunda y la memorización, y se evita que tus apuntes se conviertan en un simple “acta” que solo reproduce pasivamente lo que dijo el profesor.
Paso a paso: cómo aplicar el método Cornell
¿No tienes muy claro cómo poner en práctica este método de forma práctica y ordenada? Pues lee atentamente:
1. Prepara tu hoja o plantilla
Antes de iniciar la clase, divide tu hoja en tres áreas:
- A la derecha, una columna amplia (≈70% del ancho) para notas detalladas.
- A la izquierda, una columna más estrecha (≈30%) para preguntas y palabras clave.
- Al final de la página, deja espacio para un resumen de 4–6 líneas.
Puedes hacer esto en papel o en cualquier app o programa de ofimática.
2. Toma notas durante la clase o la lectura en la columna derecha
Mientras el profesor explica, registra:
- Ideas principales.
- Conceptos importantes.
- Definiciones, fechas, fórmulas y ejemplos.
- Cualquier cosa que te parezca significativa.
En esta fase, céntrate en capturar, no en organizar. Usa abreviaturas si te ayudan.
3. Completa la columna izquierda después de clase
Una vez terminada la clase o la lectura, revisa lo que has escrito y transforma tus notas en:
- Palabras clave
- Preguntas de examen potenciales
- Conceptos a recordar
Por ejemplo, si en la columna de notas tienes “Fotosíntesis: proceso por el cual las plantas…”, en la columna izquierda podrías escribir “¿Qué es la fotosíntesis?”. Este ejercicio te obliga a pensar, no solo a copiar.
4. Escribe un resumen al final de la página
Al final de la hoja, en pocas frases (con tus propias palabras):
- Resume la idea central de la clase.
- Señala qué fue lo más importante.
- Anota conexiones con otras lecciones si las ves.
Esto te ayuda a fijar la información y a repasar rápidamente.
5. Utiliza tus notas para repasar
Cuando estudies para un examen:
- Primero lee el resumen.
- Luego cubre la columna de notas y trata de responder tus propias preguntas de la columna izquierda.
- Por último, comprueba si tus respuestas coinciden con los apuntes completos.
Conclusión
El método Cornell no es solo una manera de escribir mientras escuchas: es una estrategia de aprendizaje activa.
Te saca de la zona de memorización pasiva y te mete de lleno en la reflexión, el análisis y la síntesis de la información. Es flexible, adaptable tanto al papel como al mundo digital, y tremendamente útil para cualquier tipo de estudio.
Si lo practicas con constancia, tus sesiones de repaso serán más rápidas y profundas, y tendrás una herramienta confiable para preparar exámenes, trabajos o presentaciones. En un mundo en el que la información brota sin pausa, dominar cómo capturar, organizar y recordar ese conocimiento es una habilidad que puede marcar la diferencia en tus resultados académicos.