Cuando se habla de altas capacidades, muchas personas imaginan simplemente a alguien muy inteligente que aprende muy rápido y saca buenas notas sin esfuerzo. Pero la realidad es mucho más compleja.
Si quieres saber cómo aprenden las personas con AACC y qué ocurre si además presentan una doble excepcionalidad, sigue leyendo.
¿Cómo aprenden las personas con AACC?
Tener altas capacidades no significa ser bueno o buena en todo. Muchas veces existen diferencias enormes entre:
- Áreas de interés
- Velocidad de aprendizaje
- Madurez emocional
- Rendimiento académico
- Habilidades prácticas
Es decir, una persona puede entender conceptos extremadamente complicados en ciertas materias y, al mismo tiempo, tener grandes dificultades en otras materias, estudiando tareas repetitivas, organizándose o gestionar el entorno escolar.
Lo que ocurre es que las personas con AACC procesan la información de forma distinta, establecen conexiones poco habituales y experimentan el aprendizaje de forma mucho más intensa.
Aprender rápido y de manera distinta
Muchas personas con altas capacidades no solo aprenden más rápido, sino de manera diferente:
- Necesitan entender el porqué de las cosas
- Relacionan ideas constantemente
- Hacen conexiones poco evidentes
- Se aburren con explicaciones repetitivas
- Aprender mejor explorando que memorizando
Su cerebro aprende por asociación, saltando entre conceptos y construyendo redes complejas de información. El problema es que los sistemas educativos están diseñados para aprender de manera lineal.
El aburrimiento que se confunde con desinterés
Es muy habitual que, en el colegio o la universidad, las personas con AACC parezcan distraídas o desconcertadas. Esto no es por falta de capacidad, sino por precisamente lo contrario.
Cuando el ritmo de aprendizaje es lento o repetitivo, el cerebro no encuentra estímulo suficiente en ello y aparecen:
- Desmotivación
- Desconexión
- Rendimiento bajo
- Falta de participación
- Frustración
Y en muchísimos casos se malinterpreta como pereza o falta de esfuerzo. Sin embargo, las personas con AACC presentan una actividad mental continua y muy intensa.
Sus cerebros nunca paran:
- Pensamiento constante
- Necesidad de profundizar muchísimo
- Hiperanálisis
- Sensación de saturación mental
Esto es agotador y si además hay una doble excepcionalidad, el perfil puede pasar completamente desapercibido durante años.
¿Qué es la doble excepcionalidad?
La doble excepcionalidad ocurre cuando una persona tiene altas capacidad y además, alguna condición neurocognitiva, por ejemplo:
- AACC + TDAH
- AACC + autismo
- AACC + dislexia
- AACC + dificultades de procesamiento
Esto genera perfiles muy complejos porque una característica puede ocultar parcialmente la otra. Es muy habitual que estas personas se alejen de la idea de “alumno brillante” porque quizá comprenden conceptos muy avanzados, pero suspenden los exámenes. O llegan a razonamientos extraordinarios, pero tienen serias dificultades sociales.
Lo que suele ocurrir es que el entorno solo ve las dificultades y no detecta las capacidades intelectuales. ¡Pero también puede suceder lo contrario! En algunos casos, las AACC compensan parcialmente las dificultades durante años.
Estas personas desarrollan estrategias para ocultar:
- Problemas de atención
- Sobrecarga sensorial
- Dificultades de lectura
Por eso llegan a la adultez completamente agotadas sin entender por qué todo (caminar, vestirse, pensar…) les cuesta tanto esfuerzo.
Altas capacidades y autismo: una combinación muy malentendida
Cómo aprenden las personas con AACC cambia ligeramente cuando existe una doble excepcionalidad con autismo.
En esos casos suelen aparecen:
- Intereses muy profundos
- Procesamiento analítico intenso
- Sensibilidad sensorial
- Necesidad de precisión conceptual
- Formas poco convencionales de comunicación o aprendizaje
El principal problema es que muchas personas pasan años sin diagnóstico porque las altas capacidades ocultan ciertas dificultades sociales o adaptativas.
El agotamiento de vivir siempre compensando
Muchas personas con doble excepcionalidad crecen sintiendo que no encajan. Y es que se les percibe como:
- Muy inteligentes pero desorganizadas
- Muy capaces pero inconstantes
- Muy brillantes pero agotadas
- Muy profundas pero socialmente desconectadas
Vivir compensado significa que el cuerpo y el cerebro están ajustando su funcionamiento continuamente para llegar a lo que socialmente se espera de ellos, aunque suponga un esfuerzo extra constante.
A nivel fisiológico, esto implica:
- Una activación constante de sistemas de atención, planificación, regulación emocional, autocorrección, etc.
- Un mayor consumo energético
- Activación sostenida
Es decir, tienen que usar más energía de la necesaria para hacer las mismas tareas que a otros les resultan automáticas. Y, como es lógico, resulta agotador.
Es habitual que, en la adultez, aparezca el burnout, porque han pasado años intentando adaptarse a sistemas y entornos que ni les tienen en cuenta ni entienden cómo funcionan.
El problema de los estereotipos
Es fundamental entender que inteligencia y funcionamiento en el día a día no tienen por qué avanzar al mismo ritmo.
Una persona puede tener capacidades cognitivas muy altas y experimentar grandes dificultades emocionales o ejecutivas.
Por eso reducir las AACC a “tener facilidad para estudiar” deja fuera una parte enorme y muy importante de la realidad.
Ahora que ya sabes cómo aprenden las personas con AACC, puedes entender mejor estos complejos perfiles que pasan la mayor parte de sus vidas incomprendidos, agotados y con dificultades que no encajan con los estereotipos tradicionales de inteligencia y rendimiento académico.